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El Amor que Todo lo Puede: Reflexiones de San Pablo para el Matrimonio en San Valentín

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Cada 14 de febrero, el mundo se llena de luces, flores y promesas de romance. Celebramos el Día de San Valentín, el Día de los Enamorados. Sin embargo, para nosotros, los que hemos entregado nuestra vida al Señor a través del Sacramento del Matrimonio, esta fecha trasciende el sentimiento pasajero. Es una invitación a mirar la fuente misma del Amor: Dios. En este artículo, profundizaremos en el “Himno al Amor” de San Pablo (1 Corintios 13), redescubriendo cómo estas palabras milenarias son el manual perfecto para fortalecer nuestro hogar en la fe y la alegría del MFC.

1. San Valentín: De la Tradición al Compromiso Cristiano

Aunque hoy la cultura de consumo intente reducir el Día de los Enamorados a un intercambio de regalos, no debemos olvidar el origen de esta celebración. San Valentín fue un sacerdote que, desafiando las órdenes del emperador Claudio II —quien prohibía el matrimonio para los jóvenes soldados—, seguía uniendo en sacramento a las parejas de enamorados. Su martirio fue un testimonio de que el amor bendecido por Dios es sagrado y merece ser defendido.

Para el matrimonio paraguayo, que vive su fe con fervor y calor de hogar, San Valentín es el recordatorio de que nuestro “sí” en el altar fue una decisión de santidad. En el Movimiento Familiar Cristiano, entendemos que el enamoramiento es la chispa, pero el amor es la hoguera que mantenemos encendida con el combustible de la Palabra y el servicio.

2. El Himno a la Caridad: Un Espejo para el Esposo y la Esposa

San Pablo, en su primera carta a los Corintios, no nos habla de un amor romántico de película, sino de la Agape: el amor de entrega, el amor que es Dios mismo. Vamos a desglosar este pasaje para aplicarlo a nuestra vida cotidiana bajo el techo de nuestros hogares.

El Amor es Paciente y Servicial

¿Cuántas veces la prisa del día a día, el cansancio del trabajo o las preocupaciones económicas en nuestro querido Paraguay nos quitan la paciencia? San Pablo nos dice: “El amor es paciente”. La paciencia matrimonial no es solo aguantar al otro; es saber esperar los tiempos de Dios en el cónyuge. Es entender que el otro está en proceso de crecimiento.

“El amor es servicial”. El servicio es el lenguaje del MFC. En el matrimonio, ser servicial es buscar la comodidad del otro antes que la propia. Es el gesto pequeño: preparar el mate o el tereré cuando el otro llega cansado, ayudar con las tareas de los hijos, o simplemente escuchar con el corazón.

El Amor no tiene Envidia ni es Presumido

En un mundo de redes sociales, es fácil caer en la trampa de comparar nuestro matrimonio con la “perfección” que otros muestran. San Pablo nos advierte que el amor no tiene envidia. El éxito de nuestro cónyuge debe ser nuestra mayor alegría. Si el esposo progresa, la esposa celebra; si la esposa brilla, el esposo la sostiene con orgullo.

Tampoco es presumido. El amor auténtico no necesita gritar sus méritos. Un matrimonio santo se construye en la humildad del hogar, no para ser admirado por el mundo, sino para dar gloria a Dios.

3. La Fortaleza del Vínculo: “No busca su propio interés”

Este es, quizás, el punto más desafiante de 1 Corintios 13 para la pareja moderna. El egoísmo es el principal enemigo de la unión conyugal. Cuando entramos al matrimonio pensando en “qué voy a recibir”, vamos camino al fracaso. Cuando entramos pensando en “qué voy a dar”, encontramos la plenitud.

El amor cristiano es una donación total. En el MFC, aprendemos que nuestro matrimonio es una misión. No somos dos islas; somos una comunidad de vida y amor que se abre a los hijos y a la sociedad. Al dejar de buscar el interés propio, descubrimos que, al hacer feliz al otro, nuestra propia felicidad se multiplica.

4. El Perdón: “El Amor no se irrita ni lleva cuentas del mal”

¿Cuántas veces guardamos “facturas” de errores pasados? “Te acordás que hace cinco años me dijiste…”. San Pablo es tajante: el amor no lleva cuentas del mal. El perdón en el matrimonio no es un sentimiento, es una decisión de la voluntad asistida por la Gracia.

En el contexto de nuestra cultura paraguaya, donde la familia es el centro, el perdón es el pegamento que mantiene unida la estructura. Irritarse es humano, pero permanecer en la irritación es dejar que el enemigo entre en el hogar. San Valentín es un día excelente para “limpiar las cuentas”, para pedir perdón y para otorgarlo de corazón, permitiendo que la paz de Cristo reine en nuestra mesa.

5. La Verdad y la Esperanza: “Todo lo excusa, todo lo cree, todo lo espera”

El amor se alegra con la verdad. Un matrimonio sin transparencia es un matrimonio frágil. La honestidad entre los esposos construye la confianza que permite decir que el amor “todo lo cree”. No se trata de una fe ciega, sino de la confianza en la bondad fundamental del otro.

“Todo lo espera”. Aun en las crisis más profundas —enfermedad, desempleo o rebeldía de los hijos—, el amor no pierde la esperanza. Sabemos que Dios no nos abandona. Como dice el lema de muchos de nuestros encuentros: “Si Dios está con nosotros, ¿quién contra nosotros?”.

6. El Amor nunca pasa: El Sacramento como Fuente Inagotable

Las flores de San Valentín se marchitarán, los chocolates se acabarán, pero el sacramento permanece. San Pablo concluye: “El amor nunca pasa”. Cuando el sentimiento flaquea, el Sacramento del Matrimonio actúa como un depósito de gracia al que podemos acudir.

En el MFC Paraguay, recordamos a los matrimonios que no están solos. La comunidad es el soporte. Cuando una pareja siente que su “amor” se está agotando, es cuando más debe acercarse a la Eucaristía y a la vida comunitaria del movimiento. Allí descubrimos que el amor no depende solo de nuestras fuerzas humanas, sino del Espíritu Santo que fue derramado en nuestros corazones el día de nuestra boda.

Conclusión: Un llamado a la acción para este 14 de febrero

Este Día de los Enamorados, te invitamos a hacer algo diferente. Más allá de la cena o el regalo, tomen un momento como esposos, enciendan una vela frente a una imagen de la Sagrada Familia y lean juntos 1 Corintios 13.

Pregúntense:

  1. ¿En qué aspecto de este himno necesitamos trabajar más este año?
  2. ¿Cómo podemos ser un signo del amor de Dios para otras familias de nuestra comunidad?

Que San Valentín interceda por cada matrimonio del MFC Paraguay, para que seamos iglesias domésticas donde se viva el amor que “todo lo puede”.

Cita Bíblica para Meditar

“La caridad es paciente, es servicial; la caridad no es envidiosa, no es jactanciosa, no se engríe; es decorosa; no busca su interés; no se irrita; no toma en cuenta el mal; no se alegra de la injusticia, se alegra con la verdad. Todo lo excusa. Todo lo cree. Todo lo espera. Todo lo soporta.” — 1 Corintios 13, 4-7

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