Hace unos meses, en la Arquidiócesis de la Santísima Asunción, vivimos un momento de profunda gracia y alegría. Tras 70 horas de intensa preparación, oración y comunidad en la Casa de Retiros San Rafael de Lambaré, un grupo de matrimonios valientes culminó con éxito el Curso de Formación de Predicadores de Kerygma.
Ver a estas parejas recibir su envío nos llena de esperanza, pero también nos invita a todos —seamos recién casados o tengamos bodas de plata— a hacernos una pregunta fundamental: ¿Qué tanto nos estamos formando para vivir y defender nuestro matrimonio?
En nuestro Movimiento Familiar Cristiano (MFC) sabemos que el amor es el motor, pero la formación es el mapa que nos guía para no perdernos en el camino. Hoy queremos reflexionar sobre por qué seguir instruyéndonos en la fe no es un “lujo” para unos pocos, sino una necesidad vital para cada hogar paraguayo.
1. El eco de un “Sí” generoso: Frutos de nuestro Curso de Kerygma
Antes de profundizar, es de justicia hacer una pausa para agradecer. Agradecer a los matrimonios servidores que donaron su tiempo, su talento y su testimonio durante estos meses (del 31 de mayo al 16 de noviembre) para guiar a otros. Y agradecer a cada pareja que decidió restar horas a su descanso de fin de semana para sumar horas a su crecimiento espiritual.
El “Kerygma” es el primer anuncio, la buena nueva de que Jesucristo nos ama, murió y resucitó por nosotros. Estos nuevos predicadores no solo han adquirido conocimientos teológicos; han encendido una antorcha que ahora iluminará sus propias casas, sus grupos y sus parroquias. ¡Gracias por decirle “sí” al llamado del Señor!
2. ¿Por qué es vital seguir formándonos como matrimonios?
A veces caemos en la tentación de pensar que, una vez recibido el sacramento del matrimonio y habiendo hecho los cursillos prematrimoniales, ya “sabemos todo lo necesario”. Sin embargo, la realidad de la vida familiar nos demuestra lo contrario. Aquí te compartimos tres razones fundamentales para nunca dejar de formarnos:
A. Para fortalecer nuestra “Iglesia Doméstica” ante los desafíos de hoy
Vivimos en una sociedad que constantemente bombardea los valores de la familia tradicional cristiana. Desde ideologías confusas hasta el relativismo moral, nuestros hijos están expuestos a corrientes que los alejan de Dios. Si nosotros, como padres y cabezas del hogar, no conocemos nuestra fe, ¿cómo podremos defenderla? Nadie puede defender lo que no ama, y nadie puede amar lo que no conoce.
B. Porque “Nadie da lo que no tiene”
Nuestra principal misión como padres es llevar a nuestros hijos al cielo. Somos sus primeros catequistas. Si nuestro pozo espiritual está seco, si no leemos la Palabra de Dios, el Catecismo de la Iglesia o encíclicas hermosas como Amoris Laetitia, no tendremos agua viva para darles a beber. La formación nos llena para poder derramarnos en los nuestros.
C. Para renovar el amor conyugal
La rutina y los problemas (económicos, de salud, de crianza) desgastan. Formarnos en temas de diálogo, sexualidad matrimonial, finanzas a la luz del Evangelio y resolución de conflictos, nos da herramientas prácticas para amar mejor a nuestro cónyuge. Aprender juntos es una forma maravillosa de crecer en intimidad y complicidad.
3. Un llamado a la acción: ¡No te quedes en las gradas!
El Papa San Juan Pablo II decía: “La familia es la base de la sociedad y el lugar donde las personas aprenden por vez primera los valores que les guían durante toda su vida”.
Queridos hermanos del MFC Paraguay, el éxito de este último Curso de Kerygma debe ser un trampolín, no un sofá. Dios nos llama a ser cristianos “en salida”, formados y dispuestos.
Si hace tiempo que tú y tu cónyuge no participan de un retiro, de un curso de formación pastoral, o si simplemente han dejado de leer la Palabra de Dios juntos… ¡Hoy es el mejor día para retomar!
Acérquense a sus grupos, pregunten por los próximos encuentros de formación del movimiento. Sigamos construyendo nuestras familias no sobre la arena de las opiniones del mundo, sino sobre la roca firme de las enseñanzas de Cristo y de su Iglesia.
¡Que la Sagrada Familia de Nazaret nos siga inspirando a ser eternos aprendices del amor verdadero!
📖 Iluminación Bíblica:
“Estén siempre dispuestos a dar respuesta a todo el que les pida razón de su esperanza; pero háganlo con sencillez y respeto.” (1 Pedro 3, 15-16)







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