Vivimos en tiempos donde el matrimonio y la familia enfrentan grandes desafíos. A veces, entre el trabajo, la crianza de los hijos y las preocupaciones diarias, sentimos que la “chispa” se apaga o que remamos contra la corriente en soledad. Pero, ¿sabías que no tienes que caminar solo? El Movimiento Familiar Cristiano (MFC) es una respuesta de Dios para los matrimonios de hoy. Aquí te contamos por qué formar parte de esta gran familia puede cambiar tu vida para siempre.
1. Porque el matrimonio no es una meta, es un camino (y se camina mejor acompañado)
En nuestra cultura paraguaya valoramos la compañía, el compartir un tereré y la amistad. En la vida espiritual es igual. Al unirte al MFC, te integras a un “Equipo Básico”, un grupo pequeño de matrimonios que se convierten en verdaderos hermanos de camino.
Ya no estarán solos frente a las crisis o las dudas. Encontrarán una comunidad que los acoge sin juzgar, que celebra sus alegrías y los sostiene en las dificultades. Descubrirán que sus problemas tienen solución y que otros han pasado por lo mismo y han salido victoriosos con la ayuda de Dios.
2. Recibirán herramientas concretas para el diálogo y la convivencia
El amor es un arte que se aprende día a día. El MFC ofrece una formación integral basada en el Magisterio de la Iglesia y en la experiencia humana. A través del Ciclo Básico de Formación (CBF), aprenderán sobre:
- La comunicación asertiva en la pareja.
- La resolución cristiana de conflictos.
- La administración del hogar.
- La educación de los hijos en la fe y los valores.
No es solo teoría; son herramientas prácticas para aplicar “en la cancha” de la vida diaria.
3. Pondrán a Cristo en el centro de su hogar
Muchas veces invitamos a Jesús a nuestra boda, pero nos olvidamos de invitarlo a nuestro matrimonio. El MFC les ayuda a pasar de ser una pareja de bautizados a ser una verdadera Iglesia Doméstica. Aprenderán a orar juntos (algo que une profundamente a los esposos), a leer la Palabra de Dios y a vivir los sacramentos con un sentido renovado. Cuando Cristo es el cimiento, ninguna tormenta puede derribar la casa (Mt 7, 25).
4. Una inversión para el futuro de sus hijos
El mejor regalo que pueden dar a sus hijos no son cosas materiales, sino el ejemplo de unos padres que se aman, se respetan y luchan por su santidad. En el MFC, los hijos también encuentran un espacio de crecimiento y ven en otros matrimonios y jóvenes modelos positivos a seguir. Formar parte del movimiento es blindar el corazón de sus hijos con valores sólidos.
5. La alegría de servir juntos
El amor que no se da, se estanca. El MFC nos impulsa a salir de nosotros mismos. Descubrirán la inmensa alegría de servir como matrimonio, ayudando a otras familias, organizando encuentros y siendo luz en nuestra sociedad paraguaya. Servir juntos renueva el sentido de misión y propósito en la pareja.
Querido matrimonio, el Señor los ha soñado juntos y felices. No se conformen con un matrimonio “a medias”. El Movimiento Familiar Cristiano en Paraguay tiene las puertas abiertas para recibirlos con los brazos abiertos. Anímense a vivir esta experiencia transformadora. ¡Su familia merece lo mejor!
“Más valen dos que uno, porque obtienen más fruto de su esfuerzo. Si caen, el uno levanta al otro. ¡Ay del que cae y no tiene quien lo levante! […] Una cuerda de tres hilos no se rompe fácilmente.” — Eclesiastés 4, 9-10.12


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